Más de 30 mujeres de seis ollas comunitarias de Villa María del Triunfo participaron en una jornada de articulación orientada a fortalecer sus oportunidades de formación, certificación e inserción laboral.
En el marco del proyecto Escuela de Saberes, financiado por DVV International, más de 30 mujeres representantes de las ollas comunitarias María Auxiliadora, Esperanza Santa María, 8 de Octubre, Mujeres Luchadoras, Buen Samaritano y Esperanza de Vida de la zona de Nueva Esperanza del distrito de Villa María del Triunfo; participaron en un espacio de encuentro para impulsar el reconocimiento y la validación de los conocimientos y competencias que han adquirido a lo largo de sus vidas.
La actividad contó con la participación de los especialistas de la UGEL 01, Aldo Medina y Rosa Paucar; Directora Gaby Herrera, representante, y la docente Elena Mateo del CETPRO José Gálvez Barrenechea de Villa María del Triunfo, quienes acompañaron este proceso de articulación educativa y de fortalecimiento de oportunidades para las mujeres de las ollas comunitarias.
Uno de los principales objetivos de esta iniciativa es acercar oportunidades de Formación Continua y certificación de competencias a mujeres que, durante años, han desarrollado conocimientos y habilidades en sus hogares, comunidades y espacios de trabajo, pero que muchas veces no cuentan con un documento que reconozca formalmente estos aprendizajes.
En este sentido, la articulación con el CETPRO José Gálvez Barrenechea representa un paso importante para que estos saberes puedan ser reconocidos y fortalecidos mediante procesos formativos y de certificación. El curso piloto de Buenas Prácticas de Manipulación de Alimentos (BPMA) forma parte de esta estrategia y busca generar condiciones de acceso más flexibles para las participantes.



Para las mujeres de las ollas comunitarias, validar sus conocimientos significa mucho más que obtener un certificado. Representa el reconocimiento de capacidades construidas a través de años de experiencia, trabajo, organización y participación comunitaria.
La certificación, también aporta como herramienta para ampliar sus oportunidades económicas y fortalecer su autonomía. Asimismo, puede facilitar que aquellas mujeres que lo deseen puedan insertarse en un empleo formal, acceder a nuevas oportunidades laborales o fortalecer iniciativas de emprendimiento vinculadas a la preparación y manipulación de alimentos.
Desde Escuela de Saberes se busca, de esta manera, contribuir a cerrar las brechas que enfrentan muchas mujeres para acceder a procesos de formación y reconocimiento de sus competencias, especialmente aquellas que deben compatibilizar sus responsabilidades familiares, labores de cuidado y trabajo comunitario.
Como parte de este proceso, se ha planteado que las sesiones presenciales puedan desarrollarse en los propios espacios comunitarios de las ollas comunes, reduciendo las barreras de desplazamiento y facilitando la participación de las beneficiarias. El curso piloto contempla seis sesiones, combinando tres jornadas presenciales y tres virtuales.
Esta modalidad busca que la formación llegue al territorio y se adapte a las condiciones reales de las participantes, reconociendo que sus responsabilidades familiares, de cuidado y comunitarias pueden dificultar el acceso a una oferta educativa tradicional.
La experiencia también abre la posibilidad de continuar desarrollando nuevas acciones de Formación Continua durante 2027, fortaleciendo la cooperación entre el CETPRO José Gálvez Barrenechea y Tejiendo Sonrisas.
Reconocer los saberes de las mujeres es reconocer su trayectoria, sus capacidades y su aporte a sus familias y comunidades. Con Escuela de Saberes, Tejiendo Sonrisas apuesta por que esos conocimientos se conviertan derechos, en nuevas oportunidades para aprender, certificarse, mejorar sus medios de vida y avanzar hacia una mayor autonomía económica.